La última
conferencia de la OMEP estuvo a cargo de Daniel Calmels, "El juego corporal", quien comienza
hablando sobre las manifestaciones corporales, asegurando que sin ellas no hay
cuerpo de la expresión y comunicación, y la importancia de ambas para el
desarrollo del juego.
A partir de
esto comienza a nombrar y enumerar las características del jugar. Estas se
clasifican en once:
- Como si, ficción,
imaginación: el jugar como nutriente de la imaginación. Permite a los niños introducirse
en la ficción y esto está presente en los intercambios lúdicos corporales. Jugando
se transforma lo concreto, jugar le permite el cuerpo mentir sin engañar.
- Comparación:
jugando el niño reduce las diferencias y destaca las similitudes entre los objetos. Crea parentesco entre los
objetos del mundo.
-
Distanciamiento – Encuentro: jugar es una praxis que nace cercana al cuerpo del
otro y al mismo tiempo distanciándose de ese cuerpo.
- Posición
activa de lo vivido pasivamente: jugando el niño pone afuera, expresa, muestra
sus temores y encuentra las herramientas para reducir miedos.
-
Corporización de los objetos: jugar favorece el dominio y corporización de los
objetos cotidianos desde la lógica de la eficacia.
- Construcción
del cuerpo: en el jugar hay construcción de corporeidad, permite ensayar formas
actitudinales, gestuales, táctiles etc.
- Interacción
con el otro: jugar favorece la comunicación con el otro, implica acordar,
compartir, disentir.
- Legado
cultural, interacción del adulto y el niño: jugar le permite al niño entrar al
mundo común de la cultura, con juegos consolidados a través de generaciones.
- Placer:
jugar es una práctica placentera, se aleja de la obligación, del deber hacer.
- Integrar un
grupo: jugar convoca al diálogo, se aprende jugando con otro.
- Creatividad:
jugar es una fuente inagotable que nos convoca a poner en movimiento nuestro
archivo imaginario.
A continuación
hace referencia al “derecho a crear”, que no existe como tal, pero podríamos entenderlo
como la habilitación de las diversas formas donde se gesta la creatividad. A partir
de esto explica que jugar no es todo sino que se relaciona con una temporalidad
que es “el hacer”, y toma una frase de Winnicott: “Para dominar lo que está
afuera es preciso hacer cosas, no sólo pensar o desear, y hacer cosas lleva
tiempo. Jugar es hacer”.
Luego toma el
tema de los juegos corporales, como aquellos que estimulan y actualizan ciertos
miedos básicos y en el mismo acto las herramientas para elaborarlo. Nombra los
miedos básicos de acuerdo a cada uno de los juegos de crianza, pérdida de la referencia
táctil (juegos de sostén), pérdida de referencia visual (juegos de
ocultamiento), la pérdida de un “refugio” confiable (juegos de persecución); hace referencia a estos como similares a las
acciones que se reproducen en los juegos de plaza y explica cómo los juegos
tecnológicos actuales están basados en los juegos corporales de persecución y
confrontación.
Concluye
afirmando que para lograr jugar es necesaria la presencia de una actitud
lúdica, es decir disponerse a participar con todo lo que se tiene, con el
cuerpo, con los gestos, Calmels asegura “jugar es estar disponible”.
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