domingo, 5 de junio de 2016

El juego corporal

La última conferencia de la OMEP estuvo a cargo de Daniel Calmels, "El juego corporal", quien comienza hablando sobre las manifestaciones corporales, asegurando que sin ellas no hay cuerpo de la expresión y comunicación, y la importancia de ambas para el desarrollo del juego.
A partir de esto comienza a nombrar y enumerar las características del jugar. Estas se clasifican en once:
- Como si, ficción, imaginación: el jugar como nutriente de la imaginación. Permite a los niños introducirse en la ficción y esto está presente en los intercambios lúdicos corporales. Jugando se transforma lo concreto, jugar le permite el cuerpo mentir sin engañar.
- Comparación: jugando el niño reduce las diferencias y destaca las similitudes entre  los objetos. Crea parentesco entre los objetos del mundo.
- Distanciamiento – Encuentro: jugar es una praxis que nace cercana al cuerpo del otro y al mismo tiempo distanciándose de ese cuerpo.
- Posición activa de lo vivido pasivamente: jugando el niño pone afuera, expresa, muestra sus temores y encuentra las herramientas para reducir miedos.
- Corporización de los objetos: jugar favorece el dominio y corporización de los objetos cotidianos desde la lógica de la eficacia.
- Construcción del cuerpo: en el jugar hay construcción de corporeidad, permite ensayar formas actitudinales, gestuales, táctiles etc.
- Interacción con el otro: jugar favorece la comunicación con el otro, implica acordar, compartir, disentir.
- Legado cultural, interacción del adulto y el niño: jugar le permite al niño entrar al mundo común de la cultura, con juegos consolidados a través de generaciones.
- Placer: jugar es una práctica placentera, se aleja de la obligación, del deber hacer.
- Integrar un grupo: jugar convoca al diálogo, se aprende jugando con otro.
- Creatividad: jugar es una fuente inagotable que nos convoca a poner en movimiento nuestro archivo imaginario.

A continuación hace referencia al “derecho a crear”, que no existe como tal, pero podríamos entenderlo como la habilitación de las diversas formas donde se gesta la creatividad. A partir de esto explica que jugar no es todo sino que se relaciona con una temporalidad que es “el hacer”, y toma una frase de Winnicott: “Para dominar lo que está afuera es preciso hacer cosas, no sólo pensar o desear, y hacer cosas lleva tiempo. Jugar es hacer”.
Luego toma el tema de los juegos corporales, como aquellos que estimulan y actualizan ciertos miedos básicos y en el mismo acto las herramientas para elaborarlo. Nombra los miedos básicos de acuerdo a cada uno de los juegos de crianza, pérdida de la referencia táctil (juegos de sostén), pérdida de referencia visual (juegos de ocultamiento), la pérdida de un “refugio” confiable (juegos de persecución);  hace referencia a estos como similares a las acciones que se reproducen en los juegos de plaza y explica cómo los juegos tecnológicos actuales están basados en los juegos corporales de persecución y confrontación.
Concluye afirmando que para lograr jugar es necesaria la presencia de una actitud lúdica, es decir disponerse a participar con todo lo que se tiene, con el cuerpo, con los gestos, Calmels asegura “jugar es estar disponible”.



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