miércoles, 11 de mayo de 2016

El cuerpo en juego en la Educación Infantil



En el primer panel de ponencias del sábado en la OMEP, se presentaron Perla Jaritonsky, Rosa Windler y Victor Pavía, con Rosa Violante de coordinadora.

Comenzó hablando Rosa Windler sobre “El desarrollo corporal y la construcción de la subjetividad”. Hizo un recorrido histórico sobre lo que fue a lo largo del tiempo la concepción de cuerpo para sociedad, explicando cómo se ha llegado a la concepción actual. Resalta como datos e información importante como se pensaba al cuerpo en la Edad Media, como carga, sufrido, que debe seguir un adoctrinamiento para lograr salvar el alma, y cómo fue cambiando hasta llegar a la Edad Moderna en la que el cuerpo se transformó en un contenedor de sustancia pensante relacionando su existencia a la razón.
Llegando al S XX el cuerpo comienza a ser pensado como una “carta de presentación”.
Una vez finalizado este recorrido, Windler comienza a explicar la importancia del cuerpo no ya como un objeto a ser estudiado o un mero instrumento, sino como parte del ser, como parte de un sujeto. Reconociendo esto no solo en los adultos sino también en los niños, y reconociendo la importancia de los vínculos y de los otros en la constitución de la subjetividad, “…nuestra identidad inicia cuando el niño toma conciencia de su cuerpo”.
Resalta la importancia que como adultos y educadores tenemos frente a bebés, niños y niñas, sujetos que no solo necesitan de sus familias sino que también necesitan del afecto y la contención del afuera. Sujetos cuya imagen corporal se construye a partir del aporte de los otros.
“No hay proceso de desarrollo, sin proceso de aprendizaje y no hay proceso de aprendizaje si no hay proceso de enseñanza”.

La segunda ponencia fue la de Victor Pavía “Los juegos motores como acción mediada, el cuerpo pixelado”.
Para comenzar  empieza haciendo algunas preguntas que automáticamente resuenan en nuestros oídos dándole una nueva perspectiva a aquello que realizamos cotidianamente en la escuela. “¿Qué clase de jugadores son los adultos que juegan con niños? ¿Qué le agrega la escuela a la posibilidad de jugar con otros? ¿Experto en juego o experto jugador?” Es la última pregunta la que llama considerablemente mi atención. Pavía inmediatamente cuestiona si es posible ser ambos, haciendo una diferencia entre “enseñar y mostrar” y “juguemos juntos”, poniendo de esta manera al cuerpo como protagonista de esta gran diferencia y cuán necesario es el contacto con el otro, cuán importante es poder sentir al otro, sentirse tocado. “Registrar que registran que los registran”. En todo momento resalta la importancia del cuerpo como medio para llegar a ese contacto, como el vínculo que logra captar ese registro, y como el cuerpo cuenta todo y es atravesado por todo.
Luego de explicar la importancia retoma una de las preguntas iniciales sobre el lugar del adulto en el juego de los niños y utiliza una metáfora en la cual relaciona la formación de los maestros con el juego “Lobo está”, y como es que el adulto espera que los niños por ser niños partan de su imaginación y corran por sus “bosques” cuando el lobo sale a buscarlos, pero en la propia formación docentes no hay “bosques” para jugar, no hay espacios para pensar “bosques”. Todo esto se vincula a las posibilidades que les damos a los niños de hacer real el derecho al juego en la escuela, involucrando no solo sus cuerpos, sino todos los cuerpos, todos ponemos nuestros cuerpos en juego, en el juego.

La última ponencia fue la de Perla Jaritonsky “Desarrollo de la sensibilidad corporal. Hacia el inicio de experiencias estéticas vinculadas con la danza para todos”.
Jaritonsky se detiene en el cuerpo como medio de comunicación, a través de la expresión corporal, no solo con los otros sino también con uno mismo, pensando en esta como una experiencia de exploración, de vivencia, sugiriendo invitar siempre que sea posible a los niños a vincularse de esta forma.
Partiendo de esta idea toma al cuerpo del adulto como posibilitador de experiencias, puntualmente en este caso con los bebés. Bailar, sostener, mecer etc., mostrándose como modelo para mediante la imitación lograr compartir y seguir el juego y más importante aún generar encuentros con otros.
Puntualiza como es necesario ofrecer a los bebés y niños para que se inicien en las diferentes experiencias estéticas a través de la exploración sensible y las acciones que realizan con su cuerpo, toques, miradas, caricias, para ayudar a construir la subjetividad.
Jaritonsky dice “soy cuerpo presente en cada acción”, y así enfatiza la importancia de las vivencias estéticas en los niños y el rol de adulto como habilitador de estas.

Al finalizar las tres ponencias Rosa Violante cierra la conferencia tomando los aspectos más importantes de cada una, el lugar del cuerpo en la Educción Infantil y al juego como facilitador de la comunicación entre niños y adultos.

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