En el primer
panel de ponencias del sábado en la OMEP, se presentaron Perla Jaritonsky, Rosa
Windler y Victor Pavía, con Rosa Violante de coordinadora.
Comenzó hablando
Rosa Windler sobre “El desarrollo corporal y la construcción de la
subjetividad”. Hizo un recorrido histórico sobre lo que fue a lo largo del
tiempo la concepción de cuerpo para sociedad, explicando cómo se ha llegado a
la concepción actual. Resalta como datos e información importante como se
pensaba al cuerpo en la Edad Media, como carga, sufrido, que debe seguir un
adoctrinamiento para lograr salvar el alma, y cómo fue cambiando hasta llegar a
la Edad Moderna en la que el cuerpo se transformó en un contenedor de sustancia
pensante relacionando su existencia a la razón.
Llegando al S XX
el cuerpo comienza a ser pensado como una “carta de presentación”.
Una vez
finalizado este recorrido, Windler comienza a explicar la importancia del
cuerpo no ya como un objeto a ser estudiado o un mero instrumento, sino como
parte del ser, como parte de un sujeto. Reconociendo esto no solo en los
adultos sino también en los niños, y reconociendo la importancia de los
vínculos y de los otros en la constitución de la subjetividad, “…nuestra
identidad inicia cuando el niño toma conciencia de su cuerpo”.
Resalta la
importancia que como adultos y educadores tenemos frente a bebés, niños y
niñas, sujetos que no solo necesitan de sus familias sino que también necesitan
del afecto y la contención del afuera. Sujetos cuya imagen corporal se
construye a partir del aporte de los otros.
“No hay proceso
de desarrollo, sin proceso de aprendizaje y no hay proceso de aprendizaje si no
hay proceso de enseñanza”.
La segunda
ponencia fue la de Victor Pavía “Los juegos motores como acción mediada, el
cuerpo pixelado”.
Para comenzar empieza haciendo algunas preguntas que
automáticamente resuenan en nuestros oídos dándole una nueva perspectiva a
aquello que realizamos cotidianamente en la escuela. “¿Qué clase de jugadores
son los adultos que juegan con niños? ¿Qué le agrega la escuela a la
posibilidad de jugar con otros? ¿Experto en juego o experto jugador?” Es la
última pregunta la que llama considerablemente mi atención. Pavía
inmediatamente cuestiona si es posible ser ambos, haciendo una diferencia entre
“enseñar y mostrar” y “juguemos juntos”, poniendo de esta manera al cuerpo como
protagonista de esta gran diferencia y cuán necesario es el contacto con el otro,
cuán importante es poder sentir al otro, sentirse tocado. “Registrar que
registran que los registran”. En todo momento resalta la importancia del cuerpo
como medio para llegar a ese contacto, como el vínculo que logra captar ese
registro, y como el cuerpo cuenta todo y es atravesado por todo.
Luego de
explicar la importancia retoma una de las preguntas iniciales sobre el lugar
del adulto en el juego de los niños y utiliza una metáfora en la cual relaciona
la formación de los maestros con el juego “Lobo está”, y como es que el adulto
espera que los niños por ser niños partan de su imaginación y corran por sus “bosques”
cuando el lobo sale a buscarlos, pero en la propia formación docentes no hay “bosques”
para jugar, no hay espacios para pensar “bosques”. Todo esto se vincula a las
posibilidades que les damos a los niños de hacer real el derecho al juego en la
escuela, involucrando no solo sus cuerpos, sino todos los cuerpos, todos
ponemos nuestros cuerpos en juego, en el juego.
La última
ponencia fue la de Perla Jaritonsky “Desarrollo de la sensibilidad corporal.
Hacia el inicio de experiencias estéticas vinculadas con la danza para todos”.
Jaritonsky se
detiene en el cuerpo como medio de comunicación, a través de la expresión corporal,
no solo con los otros sino también con uno mismo, pensando en esta como una experiencia
de exploración, de vivencia, sugiriendo invitar siempre que sea posible a los
niños a vincularse de esta forma.
Partiendo de
esta idea toma al cuerpo del adulto como posibilitador de experiencias,
puntualmente en este caso con los bebés. Bailar, sostener, mecer etc., mostrándose
como modelo para mediante la imitación lograr compartir y seguir el juego y más
importante aún generar encuentros con otros.
Puntualiza como
es necesario ofrecer a los bebés y niños para que se inicien en las diferentes
experiencias estéticas a través de la exploración sensible y las acciones que
realizan con su cuerpo, toques, miradas, caricias, para ayudar a construir la
subjetividad.
Jaritonsky dice “soy
cuerpo presente en cada acción”, y así enfatiza la importancia de las vivencias
estéticas en los niños y el rol de adulto como habilitador de estas.
Al finalizar las
tres ponencias Rosa Violante cierra la conferencia tomando los aspectos más
importantes de cada una, el lugar del cuerpo en la Educción Infantil y al juego
como facilitador de la comunicación entre niños y adultos.
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