En esta primer
salida del año elegí visitar el MALBA, más específicamente para conocer y
recorrer la exposición de Jorge Macchi, “Perspectiva”.
En un primer
momento me llamó la atención la extensión de obras que presentaba el artista,
ocupando prácticamente todo el segundo piso. Después de informarme leyendo la
presentación que se encuentra en la entrada del primer salón, junto con la
información complementaria del folleto, pude verdaderamente observar que a
pesar de ser una exposición antológica, la primera que realiza en nuestro país,
esta no es presentada de forma cronológica, es decir en el orden en el cual el
artista realizó las obras. La exposición está organizada en cuatro bloques
temáticos:
·
Temporalidad
·
Mapas, ciudades, situacionismo
·
Música, cortes, montajes
·
Fantasmagorías pictóricas
Es por esto
que en esta oportunidad pude apreciar diversas formas de expresión artística,
como ser esculturas, pinturas, instalaciones audiovisuales, intervenciones
espaciales, entre otras. Para lograr esto el artista utilizó una variedad de
herramientas que le han permitido conformar una muestra que atrae e involucra
todos los sentidos de sus espectadores.
Situándome en
el centro del segundo salón, donde a mi criterio se encuentran las obras más
significativas, es en un abrir y cerrar de ojos que puedo visualizar
prácticamente todos los contenidos de las obras en distintos momentos de mi
cotidianeidad, signos e imágenes que han dejado de impactarme pero que vistas a
través de un vidrio o colgados de la pared de un museo, en ese momento
presentan toda una nueva “perspectiva”. Es desde este lugar que se plantea la
principal problemática, creando nuevas realidades y significados, o tal vez los
verdaderos ya perdidos en la actualidad. Jorge Macchi impacta en nuestros sentidos
utilizando ni más ni menos que aquellas imágenes a las que el ojo humano se ha
acostumbrado de tal manera que hoy en día pasan casi inadvertidas.
Es en este
momento en el que miro a mi alrededor sorprendida por todo lo que me rodea
comenzando a sentir como una sensación de nostalgia se mezcla con la atmosfera
misteriosa y casi abstracta que invade los salones.
Teniendo en
cuenta lo anteriormente planteado es en mi opinión, de suma importancia no
solamente observar y apreciar cada una de las obras llevándose una única
primera impresión sino, que se podría pensar como casi imperativo poder tener
una segunda mirada, desde un punto de vista más lejano y abarcativo para poder
verdaderamente sentirse atravesado por algunos de los conflictos actuales que
plantea el artista.
Lo que por
momentos se puede confundir con la “simpleza” de las obras, detrás de las
mismas se encuentran historias trágicas y hasta en algunos casos con un poco de
ironía. Cuanto mayor es su simpleza, más personal y sentimental se vuelve mí
apreciación.
Es probable, y
un aspecto a tener en cuenta, que la muestra sea demasiado extensa para los
chicos, por lo que en mi opinión sería lo más apropiado elegir o un salón o
ciertas obras para hacer foco en estas. Esto no quiere decir coartar la
curiosidad de los chicos junto con sus ganas de explorar y conocer las
propuestas, por lo que creo necesario darles la libertad de observar y apreciar
todas las obras, pero sí propondría que al momento de llevar esta experiencia a
la sala se haga un recorte logrando profundizar sobre algún aspecto o
característica específica.




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